El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff vive una crisis política grave por el escándalo de corrupción con la petrolera estatal Petrobras y también una emergencia sanitaria a causa del avance del virus del zika en el país. En Bolivia, las cifras de los enfermos aún no son tan alarmantes pero la política también está en el centro de la polémica a causa de la intención de Evo Morales de volver a presentarse para las elecciones presidenciales.

En este marco general, el presidente de Bolivia y la mandataria brasileña se reunieron y comunicaron el fortalecimiento de las relaciones para que Brasil ayude al sector agropecuario del país andino.

«Tenemos mucha necesidad de adquirir, de obtener la tecnología brasileña para ayudar a los pequeños productores» agropecuarios, declaró Morales al comparecer junto a Rousseff ante los periodistas después de una reunión de trabajo en Brasilia.

Morales relacionó su intención de fortalecer la agricultura de su país a la necesidad de garantizar una plena «soberanía» alimentaria para los bolivianos.

El presidente calificó a Brasil de «socio estratégico» y «hermano mayor» y destacó que, en la conversación con Rousseff, se acordó también reforzar el combate conjunto a todo tipo de delitos transfronterizos y reafirmar la «alianza energética» bilateral.

«Queremos más integración energética, social y territorial con Brasil», declaró el mandatario boliviano, quien también planteó una mayor cooperación bilateral en el área de salud y, sobre todo, ante el virus del zika.

«Tenemos problemas con el mosquito Aedes aegypti en Bolivia y los tienen aquí en Brasil», declaró Morales, quien señaló que tanto el Mercosur como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) comenzaron a buscar alternativas para un combate conjunto a ese mal.

Morales también agradeció a Brasil el apoyo que ha dado a su gobierno en el área social y aseguró que, en parte gracias a esa cooperación, la pobreza se redujo del 28 % al 18 % en los diez años que tiene en el poder.