Christopher Lee murió a los 93 años en Londres el sábado luego de tres semanas internado, pero recién esta tarde su familia dio a conocer la noticia. Pese a los millones de seguidores que cosechó por los más de 200 trabajos cinematográficos, jamás estuvo nominado al Oscar.

Lee estaba en el hospital por problemas respiratorios y problemas cardíacos, y ya se lo había visto deteriorado el año paso en “El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos”, cuando fue el Dracula_1958_cmalvado mago blanco por quinta vez. La producción se había mudado a Inglaterra para filmar las pequeñas escenas suyas, ya que estaba demasiado mayor para viajar a Nueva Zelanda.

Después de haber hecho el personaje de J.R.R. Tolkien por primera vez en 2001 en “El señor de los anillos: La comunidad del anillo”, cobró más fama en el género un año después cuando fue nuevamente el villano en “Star Wars: Episodio II – El ataque de los clones”.

Pero ya había sido famoso por su papel del Conde Drácula en diez películas entre 1958 y 1976; luego fue la Momia en 1959 y el monstruo Frankenstein en «La maldición de Frankenstein». Su primera aparición en pantalla había sido en el show “Kaleidoscope” en 1946, mientras que este año aportó su voz en “Extraordinary Tales”, que a fin de mes debutará en el Festival de Múnich. También iba a estar en “The 11th”, que comenzó su pre-producción para estrenar en 2016.

Pese a sus 281 trabajos como actor – y dos como productor – los premios que recibió fue a la trayectoria, como ocurrió en el BAFTA, el galardón de la Academia estadounidense de ciencia ficción, fantasía y terror, el del Instituto Británico, en Capri y el premio Bram Stoker.

También se confesó fanático del heavy metal, lanzando dos discos en 2006 y 2010, y colaborando con su inconfundible locución en varios trabajos de «Rhapsody of fire» y «Manowar».