Grecia dio un paso más para la negociación de un tercer rescate, después de que el Parlamento aprobó el primer paquete de reformas, un acuerdo marcado por las disidencias de Syriza y las dudas del propio Gobierno, que ha reconocido que no sabe si dará resultados económicos positivos.

La votación de este primer pliego de medidas obtuvo el respaldo mayoritario de la Cámara, 229 votos, gracias al apoyo de la oposición proeuropea, pues hasta 32 diputados del izquierdista Syriza votaron en contra y 6 se abstuvieron.

Entre los negativos, los votos tan significativos como el del exministro de Finanzas, Yanis Varufakis; el del ministro de Energía, Panayotis Lafazanis, o el de la presidenta del Parlamento, Zoé Konstandopulu.

Todo apunta a que la votación, que dejó tan dañada la mayoría parlamentaria, podría conducir este jueves a una remodelación de Gobierno.

En su intervención, previa a la votación el primer ministro griego, Alexis Tsipras, llamó a la unidad de su grupo parlamentario.