Sigue la polémica por la compra de una edificio por parte de la Procuración General de la Nación que se sospecha sirvió para que se beneficiara a un pariente de Alejandra Gils Carbó.

Según un informe del programa del periodista Luis Majul, la procuradora se involucró en las gestiones para la adquisición de nuevas oficinas.

Concretamente, la irregularidad se produjo cuando Juan Carlos Thill -hermano del ex segundo de Gils Carbó, Guillermo Bellingi, cobró una comisión de $ 3 millones por la compra del edificio donde funciona la Procuración.

La funcionaria había declarado que se había enterado de estas irregularidades de la compra de la propiedad por medio de la prensa.

Sin embargo, en una declaración a Sebastián Casanello por una causa en la que se la acusaba de haber encubierto a Lázaro Báez , Gils Carbó admitió su participación en la compra del edificio.

«Dichos llamados tuvieron que ver con la solicitud de una ampliación presupuestaria de $ 40.000.000 a efectos de adquirir inmuebles para esta procuración», dice el texto al que tuvo acceso Majul.

«Para la adquisición de inmuebles para el futuro funcionamiento de fiscalías de temáticas dependientes de este ministerio público (…) se hicieron numerosas gestiones ante los órganos políticos del Estado nacional», sigue el escrito.

Finalmente, la procuradora definió su trabajo en ese caso como una gestoría: «En síntesis, mi labor se centró en realizar las gestiones tendientes al otorgamiento de dichos créditos».

Con estos términos, Gils Carbó admite que sí estuvo involucrada en el proceso de compra, o al menos de gestión, del inmueble.