En el marco de la puesta en valor de uno de los barrios históricos de la ciudad, el Ministerio de Ambiente y Espacio Público llevó adelante la limpieza de 20 frentes de casas y comercios que habían sido pintados con grafitis y ahora recuperarán su aspecto original. Además, se aplicó un tratamiento antigrafiti para evitar que vuelvan a ser vandalizados.

Los trabajos de limpieza fueron coordinados por la Subsecretaría de Uso del Espacio Público, que utilizó los mismos productos que fueron usados para limpiar los subtes de la ciudad. Se trata de dos sustancias de industria nacional, no contaminantes, fabricadas por la empresa Solmi, que permiten remover con facilidad los grafitis sin quitar la pintura original y, luego, proteger la superficie ante eventuales ataques futuros.

La primera de estas sustancias actúa directamente sobre el grafiti y le confiere una consistencia rugosa que permite separarlo de la pintura original, sin dañar a esta última. Para evitar que las paredes vuelvan a ser vandalizadas, se aplicó un segundo producto que crea una película transparente sobre la pared y permite limpiar fácilmente cualquier nuevo grafiti, utilizando solamente un trapo con alcohol.

Los trabajos se concentraron sobre 20 fachadas ubicadas entre la Avenida de Mayo, Brasil, Perú y Paseo Colón.