Las generaciones van pasando y siempre los libros mandalas para colorear fueron una buena opción para entretener a los más chicos. Para también son muy efectivos para los adultos, que pueden encontrar una interesante actividad para relajarse y oxigenar el cerebro.

Pero no solo sirve para que ellos tengan un rato de diversión, estos también sirven para que se relajen y aprendan a dibujar, incentivando la creatividad y la concentración.

También es una excelente actividad para disfrutar en familia, ya que hay libros de un formato lo suficientemente grande como para que participen también los padres.

Estos libros dan muchas horas de entretenimiento creativo, ya que no hay nada que detenga a la imaginación. No hay límites a la hora de colorear, ni cánones a los que agarrarnos.

Hay algunos que son menos clásicos, pero no por eso menos interesantes: por ejemplo, el de Van Goh, que enseña el estilo y recorre las distintas obras del artista.

Estos formatos, muchas veces tildados como infantiles, pueden resultar muy gratos de investigar para conocer diferentes técnicas artísticas, cómo también para compartir una buena actividad en familia.

Los beneficios cognitivos son diversos y dependiendo del contexto se puede lograr también beneficios sociales. El terapeuta puede usar los diseños de libros para colorear individualmente o en grupos, en la consulta o en el hogar.

Este recurso también puede ser una excelente alternativa en la rutina de los clientes que necesitan actividades que despierten interés y trabajen en funciones motoras, como la coordinación de movimientos finos de las manos e incluso «mentales» (que son las funciones cognitivas famosas), como la atención y la concentración.

Para el público adulto en general, se alientan los mismos beneficios, pero podemos mencionar en particular el bienestar involucrado en una tarea importante y extremadamente placentera.

En momentos en que el medio digital está tan presente en la vida personal y laboral de los adultos, una actividad que fomente el uso de lápices, colores y una actividad manual no relacionada con la tecnología puede ser la alternativa ligera que proporciona bienestar.