El Jefe de Gobierno porteño derrotó a Scioli en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales 2015. En una jornada histórica, que significó el primer balotaje a nivel nacional, el líder del Pro ratificó la crisis de legitimidad del kirchnerismo, carente de figuras políticas más allá de la presidenta.

Mauricio Macri conducirá a partir del 10 de diciembre el destino de nuestro país, luego de derrotar en el balotaje al candidato del Frente Para la Victoria y gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. El referente de la alianza Cambiemos venció con el 51,41% de los votos afirmativos, sobre el 48,59%. Hubo 305.076 votos en blanco, que representa sólo el 1,19% de los votos, lejos del 10% con el que se especulaba en las encuestas.  

La jornada se desarrolló con normalidad, a través del voto común de papel, donde el 80% del padrón se hizo presente para definir el futuro presidente de la nación. Finalmente, la diferencia entre los dos candidatos fue de poco más de 700 mil votos, con el 99% de las mesas escrutadas.

En la Ciudad de Buenos Aires, Macri cosechó casi el doble de votos que su rival, con el 64% de los votos afirmativos. En la provincia, Scioli ganó por poco más de dos puntos, aunque perdió en la mayoría de los municipios del interior de Buenos Aires.

Córdoba fue el territorio que le propició el mayor golpe al Kirchnerismo. La provincia de De La Sota votó en un 71,5% al Jefe de Gobierno Porteño, una diferencia de 900 mil votos que fue decisiva para ganar a nivel nacional.

Otras provincias donde el macrismo venció fueron Santa Fé, La Pampa, Jujuy, Entre Ríos, Mendoza, La Rioja y San Luis. Por su parte, el kirchnerismo se impuso en todas las provincias del sur, en el noreste y gran parte del noroeste, exceptuando Jujuy.