El Reino Unido había superado con éxito el sábado una complicada prueba para los servicios de seguridad, la final de la Champions League en la relativamente pequeña capital galesa, Cardiff.

Comenzaba una noche de sábado cuando a las 22.08 se desató el terror donde nadie lo esperaba. Una furgoneta blanca con una banda amarilla, un vehículo de alquiler B&Q/Hertz, enfiló el Puente de Londres, el anterior al emblemático Tower Bridge, a unos ochenta kilómetros por hora. La furgoneta, que venía desde la City en dirección Sur, se subió a la acera y atropelló a una veintena de peatones. Todavía continuó avanzando a la salida del puente, hasta chocar entre el pub Barrowboy and Banker y un semáforo.

Tres terroristas salieron entonces del vehículo empuñando cuchillos con hoja de unas doce pulgadas. Vestían chalecos metálicos, al estilo de los de los suicidas, que resultaron ser una imitación hecha con latas. Los hombres, «de aspecto mediterráneo», según algunos testigos, avanzaron apuñalando sin piedad y repetidamente a todas las personas que encontraban a su paso por la calle Borough High Street, que conduce al mercado gastronómico del mismo nombre.

El Borough Market, cercano a la Tate Modern y al teatro Globe de Shakespeare, se ha convertido en un destino turístico y de ocio hostelero muy popular. Por la noche toda el área bulle de animación, con numerosos pubs, restaurantes y bares. En un sábado de primavera con buen tiempo había muchísimo público.

Los terroristas entraron en primer lugar en El Pastor, un bar de tacos mexicanos y a su puerta apuñalaron repetidamente a una mujer, que gritaba repetidamente «¡auxilio!». Se ensañaron con ella hasta que cayó. Los clientes intentaron detenerlos y hacerles frente arrojándoles sillas, vasos, botellas y todo lo que encontraban a mano. Los atacantes siguieron su ronda letal avanzando en dirección al mercado. Los testigos hablan de que actuaban «con frialdad» y ensañamiento. Un hombre fue acuchillado en el pecho cuatro veces.

La policía armada se movilizó de inmediato. También aparecieron efectivos del cuerpo Trueno Azul de las SAS, las fuerzas especiales de élite del Ejército británico. Algunas fuentes, aunque está poco claro, afirman que los tres terroristas fueron abatidos a tiros por la policía en el Borrough Market en solo ocho minutos desde que salieron de su furgoneta. Más tarde, a las 1.20 horas de la madrugada, se escucharon también tres explosiones sucesivas, que según se aclaró que fueron acciones controladas de las propias fuerzas de seguridad.

El miedo y la tensión se prolongaron en la zona durante media hora. La policía irrumpía en los locales de hostelería gritando «¡corred!» o «¡escondeos!». Scotland Yard difundió en las redes sociales un mensaje que recomendaba: «Corre, escóndete, avisa». Algunos pubs lograron cerrar sus puertas. En otros establecimientos los clientes se situaron debajo de las meses o se refugiaron en las cocinas. A medida que se fue aclarando la situación se podía ver a hileras de clientes saliendo a la calle y avanzando con los brazos en alto, para evitar confusiones a la policía.