Venezuela, donde todo es posible y nada seguro, decide hoy si inicia un cambio de rumbo en la historia reciente del país. Por primera vez en 17 años, la oposición podría tener el control del Parlamento. Ese triunfo supondría un varapalo monumental para el Gobierno de Nicolás Maduro y la revolución bolivariana, que atraviesa su momento más crítico.

Pese a que las encuestas pronosticaban una clara victoria opositora, la brecha se ha reducido y nadie cree que el triunfo, sea de quien sea, propicie una ventaja de más de 10 diputados.

Las elecciones más trascendentales de este siglo en Venezuela se celebran además en un clima de tensión constante.

La violencia ha sacudido la campaña hasta el punto de que un opositor fue asesinado. El Gobierno tampoco ha facilitado una observación internacional plena y solo ha posibilitado una misión de acompañamiento, la de Unasur.