Las mujeres forzadas a la heterosexualidad no se ven reflejadas en las encuestas sobre violencia. Pero los expertos, tanto del gobierno como de la sociedad civil, aseguran que no son casos aislados.

«Lamentablemente es una práctica que tiene cierta recurrencia», reconoce Margarita Díaz Picasso, la directora general de Igualdad de Género y No Discriminación del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables de Perú, a BBC Mundo.

«El propio término, violación correctiva, ha nacido de ese enfoque de presión que dice que hay que castigar todo lo que se salga de la norma establecida: la mujer heterosexual y sumisa a la sombra de un hombre», prosigue.

«No creo que los que someten a mujeres lesbianas a estos procesos crean que van a cambiar su orientación sexual, sino que lo hacen a modo de castigo». Señala, Maribel Reyes, la secretaria nacional de una de las organizaciones detrás del estudio, la Red Peruana TLGB, a BBC Mundo.

Ese fue el castigo le aplicaron a C., una mujer lesbiana cuyo testimonio incluye, junto con otros, el informe de Promsex y la Red Peruana TLGB. “Estaba sola en casa, en su habitación, cuando llegó un amigo de la familia. Alguien a quien tratábamos como si fuera un pariente y (al que) le tenía confianza», cuenta. “La puerta estaba abierta, así que entró y me forzó. Quería ‘curarme’ a la fuerza. Lo entendía así, pues me decía que no estaba bien ‘ser como eres’ y que ‘una mujer que llora por otra, no es correcto'».

Como en el de esta víctima, en la mayoría de los casos este tipo de violencia suele provenir del entorno familiar o cercano, dice el informe. Así lo señala también otra investigación, Estado de violencia: diagnóstico de la situación de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queer en la Lima metropolitana, circunscrita a la capital peruana y publicada por el colectivo No Tengo Miedo en 2014.

De acuerdo a ésta, de cada diez lesbianas 4,3 han sufrido violencia familiar. «En el caso de las lesbianas, el 22% de la violencia familiar es sistemática», señala el estudio. Y «en el 75% de los casos de violencia familiar se utiliza la heterosexualidad obligatoria como mecanismo de control. Para corregirla y/o curarla, se utiliza el control emocional, económico e incluso la amenaza de violencia sexual y muerte».