A 31 años del gol más recordado de la historia argentina

“Fue una final porque nosotros, por todo lo que representaba, jugábamos una final contra Inglaterra. Era como ganarle más que nada a un país, no a un equipo de fútbol”, había confesado Diego Armando Maradona luego de haber convertido el gol más recordado de la historia argentina. Fue un 22 de junio, pero de 1986: ayer se cumplieron 31 años.

El Estadio Azteca, con más de 100 mil espectadores, había sido el escenario para el encuentro entre Inglaterra y Argentina por los cuartos de final del Mundial de México 1986. Ambos países ya habían tenido un cruce, que nada tenía que ver con el fútbol; cuatro años antes, habían protagonizado la Guerra de Malvinas que, a decir verdad, más que una guerra se trató de una masacre por parte de la colonia británica.

A Maradona se le habían juntado muchas emociones: La bronca que tenía luego de la Guerra, por haber fracasado en el Mundial de España 1982, y por no haberse consagrado campeón con la Selección Argentina en 1978. Fueron emociones que alentaron a Maradona para darle la gloria a su país.

Los goles:

Corría el minuto 51 del encuentro y el 10 de la Selección Argentina se había encontrado con una pelota a la que no pudo llegar a cabecear, por lo que decidió estirar el brazo izquierdo y anotar el gol, ante las inútiles protestas del arquero de Inglaterra Peter Shilton.

Diego también anotó el segundo gol para la Selección de Carlos Bilardo, que también es muy recordado por los hinchas argentinos. Lo convirtió cuatro minutos después del primero, luego salir desde la mitad de la cancha y haber gambeteado a cinco jugadores del conjunto inglés. El partido terminó 2 a 1, ya que Gary Lineker había convertido, de cabeza, el gol del descuento para la Selección de Inglaterra, en el minuto 81.

Con ese resultado, Argentina pasó a la semifinal, que ganó frente a Bélgica por 2 a 0 -también con dos goles de Maradona- y finalmente llegó a la final de la Copa, en la que se consagró campeón luego de vencer a Alemania por 3 a 2.

Por Magalí Robles