Aigai Spa

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Aigai_ En la mitología romana, Aigai era un reino de las profundidades marinas, donde Neptuno, dios de los océanos, mares, ríos y lagos, recuperaba sus energías. Es el lugar donde nada lo perturba y desde donde sabe, al mismo tiempo, todo lo que ocurre en la superficie.

Acqua Spanadae ou Salut Per Aqua_ No se tiene certeza del origen etimológico preciso de la palabra SPA: el hecho es que tenemos por lo menos 5.000 años de historia ampliamente registrados de nuestra relación con el agua en rituales acuáticos de tratamiento corporal o de purificación espiritual. Esta história está directamente relacionada con Oriente Médio y desde entonces constituye un fuerte vínculo de nuestra relación con la naturaleza, en la búsqueda de salud, relax y equilibrio.

Este SPA se proyecta como un oásis urbano, un lugar de retiro, tranquilidad y relajación. La construccción del lugar busca el nacimiento de un universo distinto, no necesariamente en contraposición al “universo exterior”, si no en la búsqueda del equilibrio y la quietud, muchas veces desconsiderados en los espacios cotidianos que habitamos.

Como las monedas, los muros puede tener dos caras; el muro que cierra no es sólo un muro defensivo. Lo que puede parecer enfrentamiento, se hace de forma propositiva para revelar una fuerte y clara intención en relación con la ciudad. Por otro lado, es un Muro de acogida, de organización interna, de sutileza imperceptible desde el exterior.

Ligeramente elevado del suelo, aprovecha el retranqueo impuesto por la legislación urbanística para ofrecer un espácio de transición entre lo colectivo y lo individual, aprovechándose de la condición de esquina de la parcela original de 750m2. La fachada de hormigón, con la sutil marca del encofrado, se organiza como piel mediadora, enmarcando el gran panel de azulejos, asi como el extenso jardín vertical. Esa extensa pared verde perfila la esquina, donde se curva y para extenderse hasta el lado opuesto del terreno. El área total construida, de 1.200m2, se organiza entre la planta baja, un volumen superior, y una planta semienterrada que se aprovecha para ubicar el garaje y los espacios de servicio.

Al Spa se accede por una pasarela, que parte del jardín, espacio público de acogida, atraviesa una lámina de agua, y sube hasta la plataforma que yace junto al panel de azulejos. En el otro extremo, una puerta de vidrio lleva hasta la amplia sala de recepción, donde un pequeño patio a cielo abierto, cuyo pavimento es una lámina de agua, introduce la luz necesaria al espacio. La luz dramatiza la belleza, el viento y la lluvia penetran en el oásis y matizan la vida. La arquitectura es un camino por el cual las personas pueden sentir la naturaleza.

Pablo Neruda escribió sobre la poética del pátio: “El patio es un luagr maravilloso, es donde la Tierra y el Sol se encentran al medio dia”, José Luis Borges también escribió “Patio, cielo encauzado..El patio es el decilve por el cual se derrama el cielo en la casa”. Lo que hace del patio un lugar especial es la elección adecuada de su proporción geométrica y el sentido integrador para el cual es concebido.

En esta planta principal, después de atravessar el área de vestuarios de clientes, se llega a los pátios internos, cómodas areas de espera e relajación, con jardines y láminas de agua. En el mayor de los pátios, una larga piscina ocupa el lugar. Un amplio espacio para la relajación, protegido y en sombra. En total, son siete salas de tratamiento, seis en la planta baja y una en el piso superior, con entrada independiente, donde se ofrecen masajes y baños especiales.

Tan importante para los tratamientos, la relación con el exterior y con la naturaleza es posible en Aigai gracias a los 12 patios en torno a los que se articula el proyecto, articulados mediante láminas de agua y vegetación, ningún patio es igual a otro. Normalmente nos olvidamos de que el cielo también es naturaleza. En ciudades como São Paulo, muchas veces puede ser la primera y única relación que muchos tienen con la naturaleza diariamente.