El Archivo Comarcal está situado en el límite entre un barrio residencial de baja densidad y un barrio industrial, donde pretende ser el motor social y cultural de la zona.

El edificio se percibe como un gran volumen pétreo y opaco colocado sobre un cuerpo transparente y permeable. El volumen parece maleable, adaptándose a la distribución del edificio; se levanta para marcar la entrada sobre el voladizo y crece para formar un porche en el patio trasero, protegiendo del sol las zonas de trabajo. Dos patios cortan el volumen en tres partes, permitiendo la iluminación y ventilación naturales en las zonas más interiores del edificio

El edificio está distribuido en dos plantas. La planta baja está situada un metro por debajo del nivel de la calle, y se accede a ella mediante una rampa, acentuando de este modo la sensación de peso del volumen de planta superior. Contiene la zona de consulta pública y zona de trabajo, mientras que en la primera planta se colocan los depósitos de documentos, que no necesitan luz. Con esta distribución se consigue un edificio muy compacto y optimizado en cuanto a recorridos y espacios.

Las diferentes zonas de trabajo en planta baja (consulta y sala polivalente, zona de clasificación, zona de recepción), tienen salida directa al patio de la parcela, que se puede entender como una prolongación de los espacios interiores.