Liu Song nació el 12 de mayo de 1972 en la provincia china de Guangxi pero se mudó a Argentina en la década de los 90 para convertirse en el mejor jugador de tenis de mesa del país sudamericano.

Sus padres arribaron al barrio de Floresta de Buenos Aires e instalaron una lavandería en 1990. Cinco años más tarde, Liu también llegó al barrio, cuando era el número ocho en la clasificación de tenistas de mesa de su natal China: “Lo que más me costó cuando llegué a Argentina fue aprender el idioma, pero después de eso me acostumbré bien a lo demás”, expresó.

Se nacionalizó argentino en 1998 y comenzó a representar al país en las competencias internacionales: «Cada día me siento más argentino. En el 95 cuando llegué a la Argentina no hablaba castellano ni comía asados. Ahora conozco el asado, Boca Juniors, tango y me siento uno más. Un argentino más”.

Javier Cillis fue la pareja argentina de dobles de Liu cuando se coronaron campeones del Pro Tour de Chile en 2011, y destacó la forma de adaptarse al país de su compañero: “Dejando su juego de lado, está claro que Song está súper argentinizado. Se nota mucho en sus actitudes, y sin ir más lejos cuando estuvimos entrenando en Francia nos invitó a comer 2 asados impresionantes a la casa.

Otro representante de la Nación en tenis de mesa fue Cesar Fernández Magan quien demostró como Song se unió a compartir las costumbres argentinas: “Tuvimos la oportunidad de entablar una buena relación, aprendió a hablar como nosotros, a divertirse a lo argentino, a comer picadita, a comer asadito, a jugar fulbito con nosotros”, recordó.

Liu fue medalla de plata en los Panamericanos de Winnipeg 99 y en Río de Janeiro 2007, pero finalmente el oro llegó en los Juegos de Guadalajara 2011: “Estoy esperando esa medalla de oro desde Winnipeg-1999 cuando empecé a representar a Argentina” dijo después del histórico triunfo frente al mexicano Marcos Madrid. Gracias a esa medalla, logró la clasificación a los Juegos Olimpicos de Londres 2012.

El mendocino Gastón Alto, compañero de equipo de Liu en el Mundial de Francia, idolatró al “argenchino”: “Yo lo tomo como ejemplo, trato de seguir aprendiendo de él y de lograr, aunque sea, una parte de lo que ha hecho”.

Uno de sus tantos entrenadores fue Pablo Koatz que además de valorar la humildad,  reflejó otros aspectos del Song: “Tuve la oportunidad de ver como era su comportamiento, su profesionalismo y claro que valorar su gran nivel de juego”.

En conclusión, Liu hizo historia ya que consiguió el primer oro que logró el país en esta disciplina dentro de los Panamericanos y, además, pasó a ser el argentino que más medallas consiguió en la historia de esta competencia sumando ocho al igual que el ciclista Walter Pérez: «Gracias a la Argentina puedo seguir con mi deporte, puedo viajar tanto y puedo competir. Siempre le voy a agradecer a la Federación. Siempre me trataron muy bien. Y eso me ayudó mucho», se mostró agradecido el chino nacionalizado argentino.

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