Desde pequeños, desde la primaria, la maestra de Ciencias Naturales  seguro nos ha indicado alguna vez que tengamos compromiso ambiental; consumir poca luz, gastar la menor cantidad de agua posible y sobre todo, no tirar basura. Sin embargo, por más que de chiquitos nos quieran inculcar este tipo de acciones, gran parte no las cumple.

Pocas veces (por no decir nunca) se ve a un fumador arrojar la colilla de cigarrillo a un cesto de basura, generalmente va a la calle, al igual que algunos inconscientes que tiran papeles, botellas, entre otras cosas. Quizás, el que tira basura en las veredas piensa que ésta  es mínima y no causaría un gran problema ambiental. Sin embargo, pensemos que hay muchos de miles de personas que piensan igual. El Gobierno de porteño, de esta manera, levanta aproximadamente 133.460 kilos de residuos de las desembocaduras de los arroyos de Buenos Aires. Como consecuencia, el Rio de la Plata se termina convirtiendo en un gran tacho de basura y así se multiplica el riesgo a futuras inundaciones y contaminación.

Los desagües de la Ciudad son afectados por este tipo de acción humana. Hoy, Buenos Aires cuenta con 30.000 sumideros que captan el agua de lluvia. . Ese caudal transita por conductos subterráneos hasta los distintos arroyos que cruzan Buenos Aires, y que en su mayoría desembocan en el Río de la Plata. La cuenca del arroyo Maldonado es la que más basura sufre, 55.000 kilos mensuales. Le sigue la del Medrano, con 14.000 kg. y la del Vega con 12.000 kg.

 “La cantidad de plásticos que encontramos en las desembocaduras de los arroyos es tan grande que tuvimos que organizar una recolección especial para que los retiren y los puedan reciclar”, explicó Carla Vidiri, de la Dirección General del Sistema Pluvial del Ministerio de Ambiente y Espacio Público.

Producto de estos tipos de inconducta social, desde el individuo que tira algo, el encargado de edificio que baldea las veredas sin antes levantarlos residuos, los restaurantes que vierten la grasa sobrante en la calle, los vuelcos de hormigón de las construcciones que paran en los desagues y por la ley N° 4.120, la Ciudad tuvo que crear un servicio especial de limpieza de la costa del río. Este servicio cuenta con 15 empleados y dos embarcaciones. Se ocupan de la costa de la villa Rodrigo Bueno, la Reserva Ecológica, Costa Salguero, Punta Carrasco y las desembocaduras de los arroyos Ugarteche y Medrano. Sólo este equipo de trabajo levanta unas 1.200 bolsas de basura por semana, las cuales envían al Centro Verde de Núñez para que la cooperativa de cartoneros MTE haga la separación de los reciclables.

“Es fundamental que los porteños cambiemos nuestra relación con la basura. Lo principal es incorporar el hábito de la separación en origen y disponer los residuos en los lugares destinados a tal fin, como los contenedores. No hacerlo implica tener que pagar sistemas redundantes para recolectar la basura de donde no debe ser dispuesta, como los sumideros”, afirmó el ministro de Ambiente y Espacio Público, Edgardo Cenzón.