Ignacio Hurban, el nieto recuperado número 114 y nieto de Estela de Carlotto, afirmó que está «un poco convulsionado porque hace muy poco» de la noticia y enfatizó que quiere «que esta situación sirva para potenciar la búsqueda» de nietos desaparecidos durante la última dictadura.

Bautizado como Ignacio por sus padres adoptivos, celebró ser parte de un proceso que sirve «para cerrar heridas que se abrieron hace mucho tiempo», y aseguró que se siente «feliz»; además, admitió que está «acostumbrado» a su nombre «Ignacio».

«Me siento más cómodo y estoy acostumbrado a mi nombre, Ignacio, y lo quiero seguir conservando, pero entiendo que hay una familia que hace mucho me llama Guido y para ellos soy Guido, pero me siento cómodo con la verdad que me toca y estoy feliz».

A su vez, reveló que se enteró «hace dos meses» que era adoptado y en ese momento comenzó su «búsqueda», mientras que remarcó haber sido criado «por una pareja extraordinaria, con el mayor de los amores».

«Entrar en la historia es un peso que hay que llevar», señaló, y dijo que recibió «muestras de afecto muy genuinas» por las cuales está «muy agradecido».

Sentado junto a Estela de Carlotto, se mostró contento por haber recuperado su identidad después de 36 años. «Hace días que sé quien soy y eso me pone feliz», remarcó.

También contó que recién hace dos meses se enteró que era adoptado y confesó que su «miedo» era «no encontrar» sus raíces.

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