“Kayla representa lo mejor de Estados Unidos”, sostuvo el presidente Barack Obama en un emotivo comunicado. Esto no está lejos de ser verdad: la joven -famosa en su pueblo por su gran labor humanitaria hacia los enfermos y los más necesitados- decidió extender su ayuda hasta Medio Oriente, en donde encontró su trágico final.

Según el Estado Islámico, -que lo había comunicado hace días- la muerte de la joven se produjo durante un bombardeo jordano que tuvo como objetivo centros de entrenamiento y depósitos de armas del grupo terrorista, poco después de que se difundiera el video en el que el piloto Maaz Al Kasasbeh es quemado vivo por los yihadistas.

«Con profunda tristeza nos hemos enterado de la muerte de Kayla Jean Mueller. En representación del pueblo norteamericano, Michelle y yo expresamos nuestras condolencias a la familia de Kayla -sus padres, Marsha y Carl, y su hermano Eric y su familia- y todos quienes han amado cariñosamente a Kayla», señaló el comunicado de la Casa Blanca.

Kayla dedicaba su vida a ayudar a otros necesitados en su casa y alrededor del mundo. Se han conocido sus tareas como voluntaria en Prescott, Arizona, donde trabajó en una clínica para pacientes con sida o VIH positivo. Luego decidió viajar a prestar ayuda con organizaciones que trabajan en la India, Israel y Palestina, para finalmente recalar en Turquía. Allí colaboró con los refugiados sirios forzados a exiliarse a causa de la guerra civil.

«ISIS es un grupo terrorista odioso y horrendo, cuyas acciones están en completo contraste con personas como Kayla. En este día, nos reconforta el hecho de que el futuro no le pertenece a aquellos que destruyen, sino a la fuerza incontenible de la bondad humana que Kayla Mueller representará por siempre», concluyó Obama.