Científicos y cineastas crearon un robot con forma de un ave bebé para poder estudiar a los pingüinos emperadores en la Antártida. El aparato funciona a control remoto y permite filmar el comportamiento de los animales sin perturbar su cotidianidad.

Biólogos internacionales de la Universidad de Estrasburgo, Francia, en conjunto con cineastas documentalistas desarrollaron un robot con forma de pingüino bebé. El aparato busca poder estudiar a las aves sin perturbarlas, ya que se caracterizan por ser bastantes tímidas.

El invento tiene una cubierta afelpada gris, el rostro pintado de blanco, los brazos negros y el pico del mismo color. Está equipado con una cámara, posee cuatro ruedas y se maneja mediante un control remoto, así los humanos pueden ubicarse a una distancia prudente.

Los creadores detallaron que los pingüinos emperadores acogieron al autómata y que incluso le cantaron para integrarlo al grupo. Sin embargo, los palmípedos se desconcertaron al no recibir ningún sonido del visitante.

Los investigadores declararon que el uso de este tipo de dispositivos ayuda a sus estudios debido a que aquellos animales que son pocos sociables cambian su conducta ante la presencia de un extraño. Esto deriva en que no haya un acercamiento real a  dichas especies y en que los resultados se vean distorsionados.

El experimento se llevó a cabo en Tierra Adelie, en la Antártida, el mismo lugar donde se filmó el documental “La marcha de los Pingüinos”. Antes de esta práctica, los científicos hacían sus observaciones a 198 metros del grupo.