En Irak, la división ultraislámica de ISIS, hace algunas semanas, es bombardeada con drones por Washington. Pero la extensión a territorio sirio de la ofensiva requerirá acuerdo y apoyo militar del líder de aquel país.

Medio Oriente.- El presidente Barack Obama se ha resistido por más de tres años a participar en una acción militar en Siria. No lo hizo cuando el número de víctimas superó los 200.000, ni cuando se utilizaron armas químicas contra civiles, tampoco cuando los ultraislámicos ganaron fuerza en medio del caos. Pero el asesinato del periodista estadounidense James Foley, decapitado y filmado en el momento de su muerte, provocó que mandatario de la nación del norte cambiara de opinión.

Ben Rhodes, viceconsejero para la Seguridad Nacional, sin descartar este combate argumento: “Estamos considerando lo que sea necesario para enfrentar esta amenaza y no vamos a tener limitaciones de fronteras”. Según un informe de inteligencia, el grupo opositor contaría con una fuerza de 50 mil combatientes, apróximadamente 12.000 extranjeros procedentes de 81 países y sólo en norteamerica habría cerca de 100. Además de Rhodes, el general Martin Dempsey, el jefe del Estado Mayor Conjunto, señaló que el ISIS es una organización que puede ser contenida, pero no hasta el infinito.

El Pentágono intentará ver la manera de que sus aliados, Gran Bretaña, Francia, Australia y Canadá, puedan involucrarse a través de inteligencia, asistencia militar a las fuerzas kurdas en Irak y a la rebelión moderada en Siria. Aunque en estos países parece haber consenso en ese sentido, aún con el costo de dialogar con el líder sirio Bashar Al Assad, criticado por su autoritarismo y la feroz ofensiva, contra los rebeldes mas moderados que iniciaron la batalla en 2011 para un cambio democrático del país árabe. En Gran Bretaña el ex jefe del Estado Mayor del Ejército británico, Lord Dannat soltó su opinión expresando: “Si se decide por el ataque aéreo sobre Siria será necesario tener la aprobación de Assad, quien controla el espacio aéreo». Y luego recordó “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, sentenciando su decisión a la hora de los actos.

Damián Rosito