Hoy se celebra el Día del Médico. ¿Por qué un 3 de diciembre? La fecha se decidió en el marco del Congreso Panamericano de Medicina que se desarrolló en 1933 en Dallas, Estados Unidos, a 100 años del nacimiento del doctor Carlos Finlay (3 de diciembre de 1833), quien descubrió el agente transmisor de la fiebre amarilla.

El Día del Médico en nuestro país se festeja por iniciativa del Colegio Médico de Córdoba.

Dicha iniciativa, una vez avalada por la Confederación Médica Argentina, fue oficializada por decreto del gobierno nacional en 1956.

Actualmente, la profesión médica está viviendo grandes cambios merced a los enormes avances a nivel tecnológico y científico, los cuales conllevan nuevos desafíos en la vital relación médico-paciente.

Ese desafío fue asumido por muchísimos profesionales que consideran que nada puede interponerse en la relación con el paciente. La charla, la mirada, el beso o una mano estrechada con fuerza son irremplazables, aseguran.

Es por ello que tratan de mantener el vínculo tradicional de los profesionales con sus pacientes, a pesar de la gran demanda laboral y la constante necesidad de perfeccionarse a raíz de esos adelantos que registra en forma permanente la profesión.

Pasando al plano cuantitativo, la correspondencia entre médicos y habitantes en nuestro país es muy buena, de acuerdo a registros oficiales.

Argentina exhibe una de las mayores proporciones de médicos por habitante del mundo.

Además, el número de profesionales crece históricamente a una tasa anual superior a la de la población, resaltan distintos observadores.

“Mientras la población aumenta a un ritmo de 1,5 por ciento anual, los médicos lo hacen al 5 por ciento anual”, aseguran los expertos.

Cuando llega el momento de la graduación, los médicos llevan a cabo el tradicional juramento hipocrático.

Hipócrates de Cos fue un médico de la Antigua Grecia que ejerció durante el llamado siglo de Pericles. Está considerado como una de las figuras más destacadas de la historia de la disciplina. Muchos autores se refieren a él como “el padre de la medicina”.

El conocido juramento hipocrático dice: “Juro solemnemente, por lo que para mí sea más sagrado, ser leal al ejercicio de la medicina, justo y generoso”.

“Viviré y practicaré mi arte con austeridad y honestidad. Donde quiera que entre, será para bien de los enfermos hasta el máximo de mis conocimientos, y me mantendré alejado de todo lo que sea error, corrupción y vicio”.

“Ejerceré mi profesión solamente para curar a los pacientes y no les daré medicamento alguno ni ejecutaré ninguna operación para un fin criminal aunque me lo soliciten. Vea lo que vea y oiga lo que oiga de las vidas de los hombres, que no deba ser dicho, lo guardaré como inviolable secreto”.

En tanto, fue Hipócrates quien escribió que “para el médico es muy importante presentar buen aspecto y estar bien alimentado, ya que el público considera que quienes no saben cuidar bien su propio cuerpo, no están en condiciones de pensar en el cuidado del de los demás”.