Los expertos definen a la inseguridad alimentaria como una situación en la que hay una disponibilidad limitada e incierta de la cantidad y calidad de los alimentos que permiten cubrir los requerimientos nutricionales.

En líneas generales, ante la pérdida de ingresos o por la suba del valor de los alimentos, se apela a un cambio en la dieta, con la compra de los alimentos que intentan suplir a los sugeridos por su calidad proteica o ingredientes. Luego se restringe la cantidad consumida por los adultos y, por último, en un cuadro de inseguridad alimentaria severa, los niños consumen menos de lo que indica una dieta indispensable. Estos elementos sugieren que el valor monetario de una canasta alimentaria sería insuficiente como único parámetro para erradicar el hambre, por lo que se requieren hábitos y facilidades de acceso a los alimentos mínimos. La situación puede producirse, incluso, en las familias que no consumen las proteínas necesarias y abusan de otro tipo de ingestas.

La necesidad de profundizar las transformaciones que requiere el país debiera incluir la cuestión de la seguridad alimentaria. Esto permitirá una mejor acción de las áreas oficiales y organizaciones que trabajan para erradicar el flagelo del hambre.