Los problemas en las baterías que supuestamente experimentó el submarino ARA San Juan antes de quedar incomunicado pusieron la refacción llevada a cabo durante el gobierno kirchnerista en la mira.

Fueron 625 trabajos llevados a cabo entre el 2008 y el 2014 en los astilleros estatales Tandanor, y su función principal fue reemplazar el motor y las baterías del submarino incorporado a la Armada en 1986.

El diario Perfil remarca que desde esa empresa habían indicado que estos arreglos constituyeron «una de las obras más difíciles y complejas en la industria naval» argentina. La dificultad, explican, surge porque el reemplazo de motor y el arreglo de sus baterías requirió «cortar el casco de la embarcación por la mitad con oxígeno-acetileno y separarla en dos partes, debido a que no es posible sacar, ni ingresar, equipamiento por las pequeñas escotillas del submarino».

La obra fue titánica: hicieron falta 625 trabajos, realizados por alrededor de 600 trabajadores, tanto de contratistas privados como de efectivos de la Armada. La mayoría de las reparaciones fueron realizadas en el Taller Naval Almirante Segundo Storni. Estas instalaciones son parte del ex astillero Domecq García, donde se había proyectado construir cuatro submarinos iguales al San Juan, y que -según se supo hoy- fue nombrado en una denuncia que involucra al San Juan.

Los trabajos realizados incluyeron, entre otras reparaciones, el «replacado y la reparación integral de cada una de las 960 baterías». Este es uno de los puntos que quedará en la mira, porque las baterías, que fueron ajustadas por la firma Varta, podrían ser el origen del incidente que terminó con el ARA San Juan perdido en el Atlántico Sur.

Hoy se conoció también que una denuncia por irregularidades durante el mantenimiento del San Juan en el astillero Domeq García fue cajoneada por el juez Norberto Oyarbide.

Clarín indica que la denuncia había sido realizada en 2007 por el suboficial José Oscar Gómez contra el entonces jefe de la Armada, almirante Jorge Godoy, además de Jorge Dacharry, Ricardo Efrain y Carlos Herrero, entre otros. Se refería a tareas de mantenimiento del San Juan en el Astillero Domecq García.

Gómez manifestó que «durante las tareas de mantenimiento del San Juan realizadas entre 2005 y 2006 se produjeron varias irregularidades y manejos espurios como la contratación de empresas privadas para trabajos realizados para dicho mantenimiento y reactivación de la nave».

Entre las irregularidades se encontraba también el robo de metal, la falsificación de facturas, el cobro de sobreprecios y el alquiler de naves del astillero a empresas privadas.

Oyarbide archivó la causa tomando como referencia al encargado de auditar el astillero, el contador Jorge Argüello, quien declaró que «era muy difícil corroborar esas irregularidades denunciadas».