Marina Silva ha revolucionado el panorama electoral brasilero, el pasado miércoles el Partido Socialista confirmó su candidatura a la Presidencia en reemplazo de Eduardo Campos, quien murió en un accidente aéreo.

Según la encuesta publicada por el diario Folha do Sao Paulo La ecologista Marina Silva entraría  a la carrera presidencial de Brasil en el segundo lugar con el apoyo del 21 por ciento de los votantes, Silva privaría a Rousseff de los votos necesarios para ganar la elección el 5 de octubre en la primera vuelta, y  la superaría en un ballotage con un 47 por ciento de los votos frente a un 43 por ciento, dentro del margen de error de la muestra, sin contar con el voto de opinión que podría marcar aún más la diferencia.

María Osmarina Silva de Lima posee un fuerte carisma popular tanto así, que es comparada con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva con quien  militó  durante casi 30 años en el Partido de los Trabajadores (PT), los dos se forjaron política y socialmente en los movimientos sindicales de izquierdas, además en el periodo presidencial de Lula este la nombró Ministra de Medio Ambiente etapa en la  cual  redujo la deforestación de la Amazonia en un 60%.

Silva, que también comparte con Lula una gran astucia política para imponerse a los contratiempos, acabó afiliándose al Partido Socialista Brasileño (PSB) de Eduardo Campos, que la designó como candidata vicepresidencial cargo que aceptó sin imaginar que el destino o la “providencia divina”, como ha descrito su decisión de última hora de no viajar en el avión de Campos que se estrelló la trágica mañana del 13 de agosto pasado, terminó por  colocarla como candidata a las presidenciales.

Actualmente cuenta con un importante apoyo de los votantes jóvenesy los desencantados de la política tradicional brasileña, el reto de Marina es seguir capturando votantes, no solo de Aécio Neves, el tercero en la contienda electoral,  sino también de la misma Dilma Rousseff.

Andrea Imbachi