Los primeros datos públicos que hay en la página del Secretariado Ejecutivo de México, sobre homicidios son de 1997. En ese año se contaron 16.866, unos 46 al día. Aquella cifra subió sin piedad hasta llegar a los 61 asesinatos al día de 2011. Muchos creían entonces que la violencia en el país había tocado techo. En los años siguientes los números se relajaron, hasta tocar un suelo en 2014, año en el que paradójicamente se produjeron dos de las matanzas más simbólicas para el país: la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y la matanza de civiles a manos del Ejército en Tlatlalya, dejando un reguero de 15 cadáveres.

En 2016, la violencia estuvo a punto de remontar a la que vivió el mortífero 2011. Y comenzaron a saltar las alarmas. En mayo del año pasado, la prensa nacional advertía de que se trataba del mes más letal en dos décadas. Y, al mes siguiente, se rompía un nuevo récord consecutivo con 43 víctimas más.

Mientras se sucedían las detenciones o muertes de los grandes capos, las cifras volvían a entrar en ebullición hasta la última cifra de noviembre, un mes en el que el Gobierno de Peña Nieto ha perpetuado el uso policial del Ejército en el país con la entrada en vigor de la llamada Ley de Seguridad Interior, una medida polémica que han denunciado cientos de asociaciones civiles, además de la ONU y la Organización de Estados Americanos (OEA).

Descabezados los grandes carteles, la atomización de los grupos del crimen organizado ha provocado una nueva lógica violenta, protagonizada por pequeñas células autónomas que han extendido además sus redes otro tipo de delitos: extorsión, robo, trata. El supuesto oasis que durante años representó Ciudad de México frente al crimen organizado ha terminado por evaporarse con acciones inéditas como el operativo militar del verano pasado en el sur de la capital para liquidar a un capo mediano.

La violencia se ha ensañado también en los focos turísticos del país. Baja California Sur, la perla del Pacífico, ha registrado en los últimos cinco años una crecida de asesinatos de más del 400%: pasando de 35 homicidios en 2012 a 560 en 2017. Otra joya paradisíaca, Cancún, ha pasado de 86 homicidios en 2016 a 220 en 2017, casi el triple.

LAS ESTADÍSTICAS DE LA VIOLENCIA EN 2017

Homicidios. Hubo 25.339 asesinatos. Hace dos décadas la cifra alcanzaba los 17.000.

Secuestros. Se registraron 1.148, más de tres al día.

Extorsión. Hubo 5.649 casos, casi 400 más que en 2016 y un 23% más que en 2011.

Violación. En promedio, 35 mujeres fueron violadas cada día; 12.740 casos en total.

Robo con violencia. Cada hora se producen 26 robos violentos. En total, se contabilizaron 232.259 casos.