La Paris Fashion Week sigue sorprendiendo y esta vez la sorpresa ha venido de la mano de los diseñadores holandeses Viktor & Rolf que reivindican que lo suyo es arte.

Las modelos han lucido como si fueran cuadros estrellados inundando de arte la pasarela de París. Sin embargo, no ha sido un desfile ni modelos cualquiera, estos modelitos no van ningún show room, sino que van directos a la pared.

Así, la semana de moda de París es mucho más que moda, se acaba convirtiendo en puro espectáculo porque, al fin y al cabo, la moda es arte, juego, elegancia y personalidad. Karl Lagerfeld jugó con su casino bien concurrido de celebrites y los holandeses se muestran más artísticos.

El que sigue despacito y con pies de plomo es Galliano en su vuelta a la alta costura de la mano de la casa Martin Margiela. Zapatos imposibles con alas de metacrilato para esos trajes de vagabundo que chirrían demasiado con los precios de la etiqueta.

Del correctísimo Armani, que nunca sale de guión, a las afroditas de Versace que pisaron fuerte entre 25.000 orquídeas. Sin duda, Paris, a la moda.