La Iglesia católica ha visto esta última década una pérdida progresiva de fieles que migran a otras creencias, especialmente los evangélicos. Esto puede ser consecuencia de métodos no adecuados utilizados por esta para conservar y atraer a los creyentes.

Debemos reconocer que demostró las últimas décadas quedarse relevada al ayornamiento de otras pares y mantenerse cerrada a cambios en la estructuras de la familia y leyes de los individuos a nivel mundial. No dudó de que las causas deban buscarse dentro de la propia institución religiosa, aunque también podemos sumar creciente individualismo de las sociedades modernas. Los especialistas afirman que el aumento de la influencia de la liturgia evangélica puede en parte explicarse por su relación con el mundo de los pobres. Según los datos disponibles es mucho menos probable encontrar un rico entre los pentecostales que entre los católicos. 

En relación con la participación en las celebraciones de sus cultos, el 82% de los evangélicos admitió ir a su iglesia al menos una vez por semana. Entre los católicos, sólo 36% lo hacen. Otro 42% de estos últimos van a misa en forma rara o no asisten nunca. Esto sumando a la crisis social, económica y política que viven los países en general en Europa y América, donde ha crecido la pobreza y no se ve una clara participación por parte de la Iglesia católica en brindar una real colaboración.

¿Tal vez a la aparición de nuevas religiones, nuevas iglesias y ante la falta de herramientas de mantener a sus fieles la iglesia Católica día a día ve una disminución entre sus seguidores? Según estudios evangélicos, la Iglesia católica en América Latina en los últimos años pierde uno por ciento de fieles cada año y la mayor situación se debe a la expansión de sectas protestantes que siempre atraen un mayor número de católicos bautizados.

Estas ideas también son compartidas por parte del Vaticano como en declaraciones dadas  “La Iglesia Católica sufre una sensible pérdida de fieles a causa de la fe superficial de sus seguidores” señaló el vicepresidente de la Comisión para América Latina del Vaticano, José Octavio Ruiz Arenas. Y hasta el propio Papa Francisco reconoce la pérdida de fieles de la Iglesia con declaraciones como “la iglesia ha perdido fieles porque no ha sabido ofrecer respuestas para el mundo moderno, por lo que pidió a los obispos formar ministros capaces de enardecer el corazón de la gente”.  

Francisco reconoció que “A veces perdemos a quienes no nos entienden porque hemos olvidado la sencillez, importando de fuera también una racionalidad ajena a nuestra gente. Sin la gramática de la simplicidad, la iglesia se ve privada de las condiciones que hacen posible `pescar’ a Dios en las aguas profundas de su misterio”,

Durante la última década, en Europa, iglesias católicas y templos de otras confesiones cristianas han pasado a convertirse en museos, o incluso en pistas de hielo, mientras sigue en aumento la construcción de mezquitas, incluso en Roma. Ante el retroceso que vive la Iglesia católica en Europa por la baja natalidad, pérdida de fieles y el aumento de migrantes musulmanes, ¿corresponde a América Latina mantener vivo al catolicismo?, es claro que el Vaticano decidió con la elección de un Papa latino poner el peso del salvamiento católico en Latinoamérica.

De acuerdo con datos de la Oficina Central de Estadísticas de la Iglesia, dependencia de Vaticano, en Latinoamérica se encuentra más del 40 por ciento del total de los fieles católicos del mundo. México es el segundo país con más católicos en el mundo, con 92 millones, sólo superado por Brasil, que cuenta con poco más de 140 millones de fieles, mientras que Estados Unidos se ubica en tercer sitio, con una cifra superior de 60 millones, sin embargo, el número de bautismos en los últimos años en esas naciones prácticamente se ha estancado.

En Argentina, la Iglesia Católica reconoce la pérdida de fieles, aunque dice que el descenso es «menos alarmante» del previsto, en un balance de la encuesta sobre creencias del CONICET, que reveló una caída de 14 por ciento en 48 años de la cantidad de argentinos que dice ser católico.

El sondeo del CONICET reveló que nueve de cada diez argentinos dice creer en Dios, aunque no asiste habitualmente a oficios de culto ni expresa sentido de pertenecía a las Iglesias.

El relevamiento determinó que 76,5 por ciento de los encuestados –mayores de 18 años- dice ser católico, porcentual que decayó 14 por ciento en los últimos 48 años, mientras 11 por ciento es indiferente a la religión.

En tanto, 9 por ciento profesa algún culto evangélico, 1,2 por ciento pertenece a los Testigos de Jehová, y un porcentual similar se divide entre judíos, islámicos y espiritistas. El 0,9 restante es mormón.

La encuesta refleja además que apenas 23,8 por ciento participa de los oficios religiosos, de estos 60,8 por ciento pertenece a Iglesias Evangélicas, mientras 49,1 dice que va poco y 28,8 por ciento, nunca.

En tanto, 42,8 por ciento, sobre todo evangélicos, asegura haber leído la Biblia el último año, mientras 31 por ciento dice haber visitado un santuario y 31,5 por ciento reconoce haber consultado al menos una vez a un curandero.

Más allá de las encuestas y números, la Iglesia Católica está tratando de realizar cambios hoy en día, y el Papa Francisco es un referente de reformas alentadoras para conservar los fieles y hasta captar nuevos. Esperemos que esto no sea solo una utopía de ideas y se lleven a la realidad. Estos cambios no serán rápidos pero se anhela una pronta demostración de más solidaridad y compromiso, implementación de medidas más sencillas para recuperar la confianza de los fieles católicos del mundo y personificar la virtud de la humildad. La iglesia debe escuchar, además de predicar. Toda persona necesita una esperanza que les ayude a afrontar el presente, y el Papa Francisco aborda una opción para esto.

Cristian Domínguez

@cristiandomez