Las recientes ejecuciones de los periodistas estadounidenses James Foley y Steve Sotloff por parte de un miembro de Estado Islámico (ISIS) ubicaron a este grupo yihadista en el centro del discurso del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El Estado Islámico de Irak (ISIS), es un grupo insurgente de naturaleza Islamista Suní, autoproclamado Califato, cuya localización geográfica comprende gran parte del territorio de Irak y Siria, caracterizado por tener una interpretación radical del Islam y su violencia brutal contra los Chiitas, creada en el año 2006, como una fuerza alterna de  Al Qaeda.

En el año 2010 al renacer, tras el debilitamiento producido por las tropas Estadounidenses y por los consejos Sahwa (Despertar), liderados por tribus sunitas que rechazaron la brutalidad de ISIS, se reconstruye la organización bajo el liderazgo de Abu Bakr al-Baghdadi, realizando múltiples ataques en el país, uniéndose   a la rebelión contra el presidente sirio, Bashar al Asad, junto al frente Al Nusra, enfocándose también en Irak,aprovechando la profunda división política entre el gobierno de orientación chiíta y la minoría sunita.

El Estado Islámico tiene influencia en los sectores estratégicos de la geopolítica y el petróleo, lo cual lo ha convertido en un grupo sostenible desde el punto de vista financiero y de armamento, poniendo en jaque el equilibrio en el Medio Oriente, compitiendo con Al Qaeda por la supremacía en los grupos yihadistas.

En Junio de este año tomaron el control de Mosul, la tercera ciudad más grande e importante  de Irak, después de la capital y de Basora, lo cual amplia aún más su poder de actuación y protagonismo en el panorama guerrerista que se vive en Medio Oriente.

ISIS ha producido una ola de temor y odio en todo el mundo a través de  las múltiples muertes en masa que ha provocado con sus tácticas brutales, incluyendo decapitaciones difundidas en las redes sociales, ejecuciones públicas y destrucción de templos y mezquitas, ordenando la expulsión o muerte  de todos los cristianos que se nieguen a convertirse al Islam.

Andrea Imbachi