El salario mínimo se elevó 18,5%, a $5.588 desde el 1 de agosto y se incrementará 10,5% más en enero, llegando a $6.060.

De esta manera, teniendo en cuenta que la jubilación mínima es de $3.821,33 un preso gana 46% más que un jubilado.

Por supuesto que el delincuente tiene la ventaja de que ese salario lo disfruta íntegro porque la comida la aporta el SPF, igual que la luz, el gas y los servicios de salud y educación.