Hay quienes dicen que su libro «El Capital en el Siglo XXI» actualiza las teorías del mismísimo Karl Marx y otros, en cambio, lo objetan por inexacto y refutan sus teorías sobre la desigualdad económica. El francés tiene 43 años y Werning 40. Ambos integran la lista de los que pueden pretender el Nobel en su especialidad y ambos, también, han dedicado gran parte de su actividad académica a estudiar el fenómeno de la inequidad económica.

Werning con sus estudios busca mejorar las políticas de impuestos y seguros de desempleo mediante modelos económicos teóricos. Además de la tributación óptima, estudia la estabilización y la política monetaria como también las políticas macroprudenciales.

En una entrevista explicó la deuda argentina para con el impuesto a la herencia, que el Congreso ha tenido en sus agendas durante 25 años, sin aprobarlo. «Un ejemplo del tipo de política que he investigado -explicó- es el impuesto a la herencia. Es, sin duda, un impuesto controvertido. Se pueden decir cosas razonables a favor o en contra. Aquí, creo, es donde ayuda el análisis económico formal, donde se precisan los objetivos y restricciones del problema».

Werning indicó que en suinvestigación sobre este tema, «con mi coautor Emmanuel Farhi, encontré algo inesperado. Si bien hay lugar para una política redistributiva, esta toma la forma de un subsidio, en lugar de un impuesto. Es un subsidio en el sentido que el Estado hace aportes que complementan las herencias. Es progresivo porque el subsidio marginal es mayor para herencias pequeñas».

«Este -concluyó- es un ejemplo de como a veces el análisis económico no solo juega de arbitro, fallando a favor de un lado o otro del debate, sino que también puede plantear soluciones nuevas y creativas».

En tanto, al ser consultado sobre su «rival» Piketty, el argentino «sonó» irónico, aunque no haya pretendido mostrarse así. «Me encanta -opinó- que haya atraído mas interés al tema».

Sostuvo que «su mayor contribución académica, muy loable, ha sido documentar medidas históricas de desigualdad, especialmente medidas de concentración de la riqueza (no tanto sobre el otro lado, la pobreza). Sobre eso no hay duda que el libro, y mucho de su trabajo detrás de él, da para pensar y hablar».

E hizo una lectura panóptica del fenómeno en que se ha transformado su obra, al divulgarse popularmente en todo el planeta. «Me resulta interesante entonces -comentó Werning sobre El Capital de Piketty- notar que lo que más captura el interés y la imaginación de sus lectores es la parte que especula sobre la teoría, sobre ´leyes fundamentales´, y las usa para proyectar hacia un futuro. Ahi es donde hay muchas mas disidencias entre yo y otros economistas y él. Pero, la verdad es que nadie sabe a ciencia cierta todo sobre este tema dificil. Require más estudio y estamos en eso», concluyó.