Godoy Cruz le ganó a un Boca muleto 3 a 2 en Mendoza. El resultado poco importaba, aunque para algunos hinchas, ganarle a un equipo grande de Argentina está más allá de todo. La gran incógnita pasaba por ver los primeros movimientos del equipo de Diego Dabove. Desde cómo se plantaba cuando debía defenderse sin la pelota hasta la cantidad de gente que ponía en ataque. Y lentamente quedó de manifiesto la idea que tiene el flamante adiestrador.

Godoy Cruz se hizo ancho y aprovechó cada centímetro del Malvinas Argentinas ante un equipo como Boca que no había llegado a Mendoza con lo mejor que tiene. Pero eso poco le importó al conjunto mendocino, que a partir de algunas distracciones puso en aprietos en más de una oportunidad a la valla defendida por Sara en los 10’ iniciales.

El “visitante” emparejó sobre el cuarto de hora, con Nández y Espinoza como abanderados de los ataques, pero defensivamente el Expreso no mostró flaquezas.

La idea estaba clara hasta ese momento. Esperar para ver lo que proponía el rival, defendiendo con diez hombres en propio campo, y saliendo rápido de contra.

En ese contexto, Juanfi Garro se convirtió en un quinto volante y colaboró en la recuperación, en tanto que García fue el único que esperó en el sector Xeneize. Así las cosas, después de haber solucionado algunos desconciertos en la última línea, Dabove reordenó la estructura y su equipo se animó a cruzar con mayor decisión la línea media.

Y fue de esa manera que llegó la apertura del marcador, cuando el “Morro” recibió entre dos defensores y definió como suelen hacerlo los goleadores. Fue una gran jugada colectiva la que finalizó el uruguayo, quien dicho sea de paso anotó su primer tanto ante uno de los denominados cinco grandes de AFA.

Sin embargo,  había más. Con una presión bien arriba, Godoy Cruz recuperó la tenencia y desniveló nuevamente en el marcador cuando Garro aprovechó un rebote de Sara para el 2-0. ¿Sorpresa? En parte sí porque Boca había emparejado el trámite después del gol de García, y también porque el dueño de casa no había hecho mucho más como para adelantarse por una diferencia mayor que el 1-0.

En el complemento, la idea no cambió demasiado, aunque fue el equipo del Mellizo el que controló durante mayor tiempo la pelota y que por juego, merecía empatar el partido. Pero como reza el axioma futbolero, los goles que no se hacen en un arco se sufren en el otro.

El Tomba capitalizó un nuevo error en el traslado Xeneize y llegó el tanto de Angileri, que contó con la diosa fortuna -la pelota sobrepasó al Sara y le pegó en su rodilla derecha- para que el dueño se pusiera 3-1 arriba. A pesar de ello, el Tomba se mostró cansado y trató de conservar la diferencia replegado en su propio campo. Descontó Boca, a través de Walter Bou.