Luego de casi 16 horas de negociaciones a puertas cerradas, los mandatarios de Francia, Alemania, Rusia y Ucrania alcanzaron un acuerdo durante la cumbre de Minsk para poner fin a los combates a partir del domingo. Sumado a esto, el FMI anunció un nuevo aporte de 17.500 millones de dólares a Kiev.

Ucrania y los rebeldes separatistas firmaron una hoja de ruta para restablecer la paz en la zona sumergida en una guerra desde hace diez meses: el plan consiste en un alto el fuego –que entrará en vigencia desde el 15 de febrero- y la retirada de armas pesadas en la línea del frente, como cierre de la cumbre en Minsk.

«Al final el presidente Putin ejerció presión sobre los separatistas para que aceptaran declarar un alto el fuego desde la medianoche del domingo», dijo Merkel a medios alemanes. Destacó también la actitud del presidente ucraniano, Petro Poroshenko, quien «hizo todo lo posible para que se ponga fin al derramamiento de sangre» en el este de Ucrania.

El nuevo acuerdo dispone una zona de amortiguación creada mediante el repliegue de la artillería pesada y los sistemas de cohetes de 50 a 140 kilómetros del frente de batalla, dependiendo de su calibre. El retiro debe comenzar a más tardar al segundo día después de la aplicación del cese de fuego y debería completarse en dos semanas.

Pero en una concesión clave para Rusia, el acuerdo dispone que el restablecimiento del control ucraniano sobre la frontera con Rusia en las áreas controladas por los rebeldes se completará para fines del 2015, con la condición de que Ucrania implemente una reforma constitucional que otorgue amplios poderes a las regiones orientales.