El titular de la AFIP, Alberto Abad, se oponía a que el país se encaminara hacia un nuevo blanqueo de capitales. Sin embargo, el mismo se iniciará en julio.

Un proceso que busca obtener capitales por 50 ó 60 mil millones de dólares.

Según Ámbito, el momento en que se lo pondrá en funcionamiento es oportuno: la difusión de los Panamá Papers dejó al descubierto a personas que no tenían declaradas sociedades de las que eran accionistas. También entra en vigencia el intercambio de información impositiva automática sobre cuentas financieras con varios países desde 2017.

Por su parte, El Cronista agrega que clientes argentinos con cuentas en bancos suizos se desayunaron con un dossier de 40 páginas (actualizado a 2016) que recibieron de parte de todas las entidades. En carácter de declaración jurada, y para que no les cierren las cuentas, deben firmar que su dinero era lícito, que había sido declarado ante AFIP, y recomiendan que se sumen al blanqueo que lanzará el Gobierno.

Algunas de las claves que han trascendido a pesar del hermetismo oficial, son:

– Se podrá blanquear dinero en efectivo, en títulos, bonos y todo tipo de propiedades en el extranjero. No habrá ninguna imposición de que se tenga que comprar un bono, sino que habrá diferentes escalas de acuerdo a cuándo se blanquee y el destino que se le dará. Si el dinero se queda en otro país, la alícuota será mayor, ya que el Gobierno está muy interesado que el mercado bursátil pueda entrar en una etapa de mayor crecimiento.

– Hubo sugerencias de especialistas y estudios impositivos del exterior para que el costo a pagar por el blanqueo se ubique entre el 6 y el 8%. Pero primó en el equipo económico elevarlo al 10%. Eventualmente puede ser modificado al momento de su presentación en el Congreso dado que debe ser puesto en marcha a través de una ley.

– En Chile, en 2015, una iniciativa similar permitió que se exterioricen fondos por u$s 20.000 millones, recibiendo como recaudación en fisco trasandino u$s 1.600 millones. Experimentos como el CEDIN, una creación del exsecretario de Comercio Guillermo Moreno, permitieron sumar u$s 2.500 millones. Incluía un título público, el BAADE como otra opción. En 2009, anterior blanqueo del kirchnerismo, se sumaron u$s 4.300 millones.

– En el menú que ahora definió el Gobierno se habría optado por simplificar las opciones poniendo ese costo del 10% o bien la suscripción de un bono a plazo determinado (sería a tres años para que venza dentro de la actual administración) pero con una tasa ínfima o cero, por lo que en definitiva el costo estará incluido en los intereses que se dejan de percibir por los fondos inmovilizados en ese período. No hay en el menú un capítulo dedicado a la construcción.

– Otras alternativas, dejadas de lado, eran las de dividir según el origen, en categorías adicionales como los dólares que se encuentran en el país (cajas de seguridad o el «colchón), los que estén en propiedades en el exterior, o inversiones en el mercado de capitales.