En un partido áspero, el “Millonario” sacó una luz de ventaja en el final gracias al gol de Carlos Sánchez-de penal- tras una tonta infracción de Marin sobre “Pity” Martínez. Los de Gallardo fueron un poco mejor en la primera mitad y Boca reaccionó en el complemento. Cuando parecía que el resultado quedaba en cero, apareció nuevamente el volante uruguayo de los goles importantes El jueves próximo chocan en la “Bombonera” y se decide quien avanza a Cuartos de Final.

Mínima. Eso es lo que separó al River triunfador de Boca derrotado en el primer “Súper” de la Libertadores por el encuentro de ida de los Octavos de Final. En un “Monumental” repleto, el conjunto de Marcelo Gallardo corrigió las pequeñas cuestiones tácticas que lo llevaron a perder el primer duelo por el campeonato local y se quedó (si bien por momentos fue mejor, no le sobró demasiado) con el primer duelo con lo justo. Si bien faltan otros noventa minutos y en la mismísima “Bombonera”, el gol de Carlos Sánchez le dio a los de Núñez un plus para la revancha. Todo, se decidirá dentro de una semana.

River entendió desde el comienzo que necesitaba tener otra actitud para sacar la diferencia en casa. Así lo hizo, ahogando a Gago en la mitad cada vez que tocaba la pelota, obligando a Boca a recurrir al pelotazo para salir del fondo y presionando al jugador que tenía la pelota casi hasta el límite de la tarjeta. Vangioni se pasó de la raya en la embestida y debió haber visto la roja; la primer mancha del árbitro Delfino en el partido. Boca no se quedó atrás y Cubas castigó hasta que se canso, propio de su imprudencia de juvenil como otro tanto por la imposibilidad de hacer pie en un medio superpoblado y donde se veía superado por Ponzio y Kranevitter.

¿Situaciones? Apenas se acercaron al arco entre tanta pierna fuerte. Las mejores las tuvo River: primero en los pies de Teo Gutiérrez que no llegó a alcanzar un centro pasado tras una mala salida del fondo azul y oro, y luego con un cabezazo del delantero colombiano que Orion supo resolver con simpleza.

Los de Arruabarrena tuvieron un flojo primer tiempo, quizás el peor de este semestre. Sin juego, con Calleri y Pavón muy aislados adelante, apenas le alcanzó para luchar y resistir con autoridad, aunque sin manejo, las embestidas de un River, que a pesar de sus ganas, sigue lejos de esa versión arrolladora del 2014.

En el complemento, Boca salió con otra actitud y tuvo a las 13” la posibilidad de enmudecer al estadio en los pies de Calleri, pero el ex All Boys definió muy mal y Barovero poniendo el cuerpo, le alcanzó para desviarla al corner. De ese tiro de esquina, llegó la segunda oportunidad para el “Xeneize” con un remate de Colazo que se fue por encima del travesaño. Los de Arruabarrena apretaron los dientes y fueron el actor protagónico que pedía la obra. Lastima que no aportara claridad y solo se plegara a River, que a esa altura carecía de frescura y empujaba más de lo que generaba.

El desarrollo se puso áspero de verdad y volaron patadas por doquier: Funes Mori, que ya había atendido a varios, vio la amarilla por una patada que merecía la roja directa sobre Gago, Cubas jugaba de regalo hace rato y tanto Pablo Pérez como Ponzio hacían meritos para irse a los vestuarios antes del pitazo final.

Entre tan poco fútbol, el único claro de la noche pareció ser Carlos Sánchez, que en el momento de marcar la diferencia lo hizo sin que le pesara la responsabilidad desde los doce pasos, luego de una infantil infracción de Marin sobre el recientemente ingresado Martínez. El uruguayo ejecutó cruzado, Orion fue para el otro lado y el Monumental se ahogó en un grito de desahogo y tranquilidad por la ventaja minima, pero ventaja al fin. Teo Gutiérrez, que se pierde la revancha, le puso suspenso al final dejando a su equipo con diez por una patada a destiempo sobre Burdisso.

Boca intentó con lo que tenía pero no le alcanzó para llegar al gol que hubiera sido el empate y un vuelco total para lo que queda. Lo cierto es que River se quedó con un triunfo que vale doble: por la recuperación de la derrota del domingo y porque convirtió y además quedó en cero en el arco propio; algo invaluable en una serie tan cerrada contra el eterno rival.

Todo se decidirá el próximo jueves en la Bombonera. Otra historia del Superclásico ya se escribió. Ahora, a esperar la segunda parte, que promete, ser más emocionante.