Tras los incansables esfuerzos de vecinos y turistas, no lograron devolver al mar a la ballena de 18 metros que murió en la orilla costera.

En vano fueron los esfuerzos por salvar a una ballena azul de 18 metros que quedó varada en una playa del Pacífico sur de Nicaragua. A pesar de las intenciones de devolver el cetáceo al mar, los vecinos y turistas no pudieron salvarlo. La ballena murió en la noche del viernes en la orilla de la playa Popoyo.

El rescate llegó en manos de turistas, nativos,  autoridades de Policía, del Ejército y Gobierno quienes incansablemente intentaron remolcar con sus manos a la ballena azul hembra de 18 metros de largo y 2.80 metros de ancho. «Pese al arduo trabajo de rescate» no se consiguió salvar al animal, lamentó el gobierno en una breve nota en su página web.

Según informaron los nativos, esta es la segunda vez en los últimos 30 años que muere una ballena tras quedar varada en las orillas. La oportunidad anterior, el animal murió al ser comido por los habitantes del lugar.

Las ballenas azules son consideradas los animales más grandes del mundo. Pueden llegar a medir 30 metros de largo y pesar 180 toneladas de peso. Son considerados uno de los más ruidosos del planeta y sus sonidos pueden oírse a más de 1.500 kilómetros de distancia, según los científicos.