La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, aseguró no tener miedo a ir presa, en una entrevista que concedió desde su casa en El Calafate, a las agencias internacionales Reuters, Al Jazeera, Telesur, Sputnik y Nodal, y al periódico mexicano La Jornada.

Fue muy extensa, te contamos lo más destacado:

Me parece que hay un retroceso en lo que fueron los Gobiernos nacionales y populares en la región, hay un avance de lo que podríamos denominar «la derecha conservadora», «restauradora», en cuanto a exclusión social, en cuanto a nuevos realineamientos y en cuanto a abandonar la idea de unidad regional que primó tanto en el espíritu del Mercosur, de Unasur, de la Celac… No es una casualidad, es un movimiento regional que tenía que ver con una etapa de neoliberalismo de los 90, que fue una verdadera catástrofe social en términos económicos.

Veo en Argentina un retroceso muy importante, porque los logros que se habían obtenido eran formidables. Más allá de este discurso de la «pesada herencia», los números son objetivos. Al 10 de diciembre del año pasado, la Argentina ya había alcanzado el menor nivel de endeudamiento externo en moneda extranjera de toda su historia. Nunca hemos tenido este nivel de desendeudamiento.

Los trabajadores argentinos habían logrado el salario con mayor poder adquisitivo de toda la región, no solamente en dólares nominalmente, sino también en términos de poder adquisitivo… Con los jubilados pasó lo mismo. Llegamos prácticamente a una cobertura universal… Todo este fenómeno además se produce en un mundo con la crisis —que aún no se superó— de 2008.

Hoy el desempleo figura junto con la inseguridad y la inflación entre las principales preocupaciones de los argentinos. El desempleo no era un tema durante nuestra gestión de gobierno.

Hubo una mala evaluación del Gobierno entrante en cuanto al resultado de su «negociación» con los buitres. Pensaron que iban a llover los dólares a partir de este acuerdo. Estaban todos muy entusiasmados porque habían aprobado el acuerdo con los buitres y todo se iba solucionar. Pero las inversiones se rigen por otras cuestiones.

Acá había la idea de que los subsidios hacen bien para la gente pobre, pero no, los subsidios eran para toda la economía, para pequeñas y medianas industrias y también para las grandes.

Los subsidios eran salario indirecto para los trabajadores, para la clase media, que podía consumir, que podía comprarse un auto o comprarse una casa. Yo me acuerdo que el ministro de Economía dijo que el aumento —en las facturas de los servicios— era el valor de dos pizzas. Y bueno, fue algo más que dos pizzas. Ni siquiera las más caras.

Evidentemente, hay una persecución judicial, parece que es más que evidente. Además fue anunciada. Si uno lee las crónicas periodísticas del último mandato mío en su totalidad, periodistas, columnistas y editorialistas dijeron durante los últimos 3 o 4 años que cuando yo abandonara el poder, iba a tener serios problemas con la justicia. O eran clarividentes, o formaban parte de una articulación mediático-judicial.

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