En la Administración de Estados Unidos la seguridad nacional siempre ha sido una de las políticas que más se ha tenido en cuenta, pero en 2001 su papel tomó una relevancia mucho mayor. Los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono del 11 de septiembre materializaron la vulnerabilidad del país ante el protagonismo repentino de la amenaza terrorista de Al Qaeda, mostrando al mundo una imagen de desprotección absoluta. Desde entonces, el país ha puesto la lupa en todos los mecanismos de seguridad posibles, con el objetivo de descartar nuevas invasiones de cualquier tipo que menoscaben su integridad.

Son varias las leyes o regulaciones que se han modificado o creado para consolidar un sistema de seguridad que no pueda ser burlado por el enemigo, y una de ellas es la entrada en vigor del ESTA (Electronic System for Travel Authorization, por sus siglas en inglés) tal y como lo conocemos hoy en día. Se trata de un trámite solicitado por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos a partir del 12 de enero de 2009 a cualquier ciudadano que entre al país por aire o por mar, sustituyendo los anteriores formularios que los viajeros debían rellenar en avión o barco antes de llegar a EEUU.

Los atentados del 11-S pusieron de relieve la vulnerabilidad del país causando que la Administración endureciera los mecanismos de seguridad para entrar en su territorio

De hecho y más concretamente, este documento certifica que un ciudadano puede entrar en territorio americano de forma legal y sin ningún problema, pero no todos los ciudadanos del mundo al completo, sino aquellos que están dentro de los actualmente 38 países que forman parte de la Visa Waiver Program o Programa de Exención de Visado, cuya realización exime de solicitar una visa. Hoy en día dichos países son Alemania, Andorra, Australia, Austria, Bélgica, Brunei, Corea del Sur, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Islandia, Italia, Japón, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Mónaco, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, República Checa, República de Malta, San Marino, Singapur, Suecia, Suiza y Taiwán. Otros, sin embargo, como Argentina, están en negociaciones con EEUU para acogerse al mismo programa.

Esta autorización permite que millones de personas al año viajen hasta Estados Unidos y puedan visitar los estados que quieran, ya que la ESTA permite que los usuarios puedan moverse sin limitación por todo el país. Para hacernos una idea, solo el año 2018 la ciudad de Nueva York recibió la friolera de 65,2 millones de turistas, siendo una cifra récord hasta el momento que veremos si se supera este año que ahora termina. Aunque se trate de una tramitación obligatoria y que ahora ya no es gratuita (aunque sí lo fue en su entrada en vigor), esto no ha impedido que personas de diferentes nacionalidades se sientan atraídas a viajar a un país conocido por su enorme multiculturalidad, su historia y sus muchas cosas que contar. Quizás uno de los principales motivos es por la facilidad que tiene a la hora de solicitarse.

Un trámite que puede hacerse totalmente por Internet

La digitalización del mundo que nos rodea nos ha traído un sin fin de facilidades en nuestro día a día, tanto en nuestra vida privada como laboral y, sobretodo, en cuanto a la vida burocrática. Afortunadamente, las administraciones también se han hecho partícipes del mundo digital, poniendo al alcance de nuestra mano la posibilidad de realizar (casi) cualquier asunto burocrático mediante Internet. Y la solicitud de la ESTA es uno de estos ejemplos.

Olvídate de colas o tramitaciones complicadas con las que vas a perder tiempo, porque este documento lo puedes solicitar exclusivamente online. Se trata de un sistema informatizado automático con el que podrás tirar adelante tu ESTA en pocos minutos, contestando a unos formularios en las que deberás responder unas preguntas básicas y cumplimentar tus datos personales, así como cumplir una serie de requisitos o condiciones cuya información encontrarás de forma íntegra en la página web oficial de la ESTA.

Lo que sí debes saber es que esta documentación solo permite estar en el país un total de 90 días (3 meses) y tiene una validez de 2 años, así que si pasados estos tienes pensado volver a pasarte por Estados Unidos deberás volver a cumplimentar la solicitud, pagar las tasas y esperar a recibir la respuesta de la administración estadounidense, que normalmente no suele tardar más de 48 horas. Piensa que solo serán unos minutos que te van a permitir gozar de unas fantásticas vacaciones a la tierra de la Estatua de la Libertad, del cine de Hollywood, del oeste de Texas o de los bañistas de California; de lo contrario, es decir, de no realizar el trámite, las autoridades aeroportuarias no te van a permitir entrar y deberás tomar un vuelo de nuevo a casa. ¡Tienes hasta 72 horas de antelación a la fecha de la partida para hacerlo!