Marcelo Bielsa, actual director técnico del Olympique de Marsella,  tiene fama de loco desde sus primeros años como entrenador, en la década de los 80, en las divisiones inferiores de Newells’ Old Boys, por sus singulares métodos de entrenamiento. Aunque su hermano, Rafael Bielsa, reconoce que “en Argentina llamamos así al que no transita el mismo camino que los demás”.

“En las practicas le lanzamos 220 centros a un jugador; si se abstiene de picar a una de los 220, lo corrijo. Una oportunidad es el gol y en ese gol nos quitó el triunfo y la gloria, que para mí es mucho mas movilizadora que el dinero”. Esto demuestra lo que pretende Marcelo de cada jugador en cada entrenamiento y lo que vale para él cada triunfo, pero sabe que para lograrlo debe ser protagonista:»Nunca me planteo la posibilidad de salir a atacar aprovechando el contragolpe. Para mí siempre hay que protagonizar el partido. Nunca preparo el equipo para la espera».

Él mismo se define como un obsesivo del ataque, de la presión constante y de inventar opciones para desarrollar un partido: «Yo soy un obsesivo del ataque. Yo miro videos para atacar, no para defender», apoyándose en que defender es la tarea incomoda del futbol. Él cree que los equipos totalmente mecanizados no sirven, ya que “los sacas del libreto y se pierden”. Es un enamorado de la creación pero él nunca ignoraría los aspectos del fútbol que tienen que ver con la voluntad: “Jamás podría reprocharles a mis jugadores la falta de talento. En lo que si soy inflexible es en la entrega porque depende solo de la voluntad de ellos, de que solo lo quieran, no de que Dios los ilumine”

Carlos Ramacciotti fue el entrenador que lo sucedió en el América de México y demostró lo obsesivo que es Bielsa: “Siempre busco lo que dejaron los técnicos anteriores cuando llego a un club. Y de Marcelo encontré de todo: videos de jugadores de casi todo el mundo, arcos cuadrados para ubicar el chanfle donde quería, informes de todos los rivales y una gran maquinaria en las divisiones juveniles”

En cuanto a la formación, los equipos de Bielsa siempre se movieron 3-3-1-3 aunque su definición es más clara: “El esquema que yo armo es con un par de wines bien abiertos, un centro delantero, un volante de creación, un 5 tradicional y una defensa con un solo jugador más que la delantera rival”. Si son tres los atacantes adversarios, serán cuatro los defensores propios. En ese caso Bielsa restará un mediocampista externo, un puesto que igualmente prefiere ocupar, porque cree que en las puntas se decide el juego. El volante central suele tener mucho espacio a sus costados para cubrir, un riesgo que él acepta en su idea de fútbol ofensivo. Lucha por un equipo compensado pero pretende que su equipo ataque con, por lo menos, seis hombres.

Según él, el fútbol descansa sobre 4 premisas fundamentales: defensa, ataque, como pasar de defensa a ataque y como pasar de ataque a defensa. Y admite que su única forma de interpretar el juego es que la pelota vaya por abajo. A él le interesa que el equipo tenga un proyecto propio e independiente en ofensiva. Por eso, el modelo ajeno que más le gustó fue el del Ajax de Louis Van Gaal ya que Bielsa dice que era un equipo con flexibilidad para componer sus líneas de acuerdo a las exigencias del planteo del rival, en el momento de la recuperación.

En cuanto a la funciones que debe tener un director técnico, Bielsa afirma que la principal es la de acercar a sus jugadores a su máximo potencial o descubrirlo. También aclara que la capacidad de pensar es la única que jamás puede perder un entrenador. Y según él:“los entrenadores pueden cometer dos pecados: hacer caminar a jugadores que vuelan o pretender que vuelen los que solo pueden caminar”.

Santiago Rocca

@SRocca94