Existen ciertos alimentos que probablemente atraigan estrés. Es importante que cada quien se observe personalmente para detectar si le perturba incluirlos en su alimentación diaria.

Azúcar refinada: los azúcares refinados son causa importante de estrés tanto en niños como en adultos. Esto no pasa con el azúcar proveniente de la naturaleza como la miel (pura y virgen), cacao o el azúcar proveniente de las frutas, entre otras fuentes de origen natural.

Harina refinada: cuando se encuentra mezclada con el salvado y otros cereales puede ser benéfica para el organismo, sin embargo, cuando pasa por el proceso de refinamiento, se vuelve causante de estrés y otros problemas para la salud.

Arroz blanco: según ciertos estudios el arroz blanco es detonante de diabetes, y en este caso de estrés. Por lo que la sugerencia es cambiar al arroz integral, el cual es muy fácil de encontrar hoy en día en cualquier mercado.

Grasas saturadas: la manteca, los productos lácteos grasos, pescados grasos, carnes grasas y sobre todo carne roja, son biológicamente causantes de estrés. En este caso, se recomienda consumir grasas no saturadas, de origen vegetal como aguacates, nueces, almendras, cacahuates, aceites como el de olivo, coco, ajonjolí, entre otros.

Condimentos, bebidas y tabaco: por supuesto que dentro de este grupo se encuentran la sal refinada, bebidas alcohólicas, salsas y, sin ser alimento, el tabaco, ya que destruye las reservas de vitaminas.

Lo ideal será tener entonces una alimentación altamente llena de minerales y vitaminas. En caso de consumir vegetales, hay que prestar especial atención en su cocción, que esta no sea excesivamente prolongada, de preferencia consumir las verduras en forma natural (crudas).

Además de recurrir a estrategias para reducir el estrés o actividades placenteras que contribuyan a relajar, una buena dieta también puede ayudar a luchar contra sus efectos. Lo primero que se debe de considerar son los antioxidantes, y para ello es fundamental incluir vitamina C, vitamina A y E a la alimentación habitual. Para garantizar la presencia de vitamina C no deben faltar frutas y verduras frescas en cada platillo.

La vitamina A también puede encontrarse en vegetales, aunque los pescados y algunos quesos también pueden ayudar. Mientras que para obtener la vitamina E pueden ser de ayuda los frutos secos, las semillas y los aceites vegetales.

Los antioxidantes reducirán el efecto negativo del estrés en el cuerpo y brindarán una sensación de bienestar, pero hay algunos alimentos que por tener un efecto relajante en el organismo pueden ayudar a reducir el estrés.

Ahora bien, ya que se han mencionado algunos alimentos causantes del estrés, es necesario también conocer aquellos que son recomendables para encontrar un poco de calma dentro de este acelerado mundo.

Espárragos: son ricos en ácido fólico, el cual es esencial para mantener la calma. Ya sean en ensaladas, a la plancha o al horno, este alimento constituye además una excelente fuente de fibra y vitamina B.

Naranjas: las naranjas son frutas muy apreciadas por su gran contenido de vitamina C, que además de estimular el sistema inmunológico, frena los niveles de la hormona del estrés, el cortisol, lo que convierte a esta fruta en un excelente aliado anti estrés.

Yogur: tomar un yogur natural cada día regenera la flora intestinal y favorece la producción de serotonina, hormona que está íntimamente relacionada con la regulación del estado de ánimo y también del sueño, por lo que favorece un sueño apacible al mismo tiempo que controla el estrés y la temperatura corporal.

Avena: es un carbohidrato complejo que también ayuda a aumentar los niveles de serotonina en el cerebro. A pesar de que todos los carbohidratos tienen este efecto (incluidas las golosinas, los refrescos, los dulces o las patatas fritas), la avena, aparte de ser más saludable, tarda más en digerirse y, por tanto, tiene efectos más duraderos.

Chocolate: muchos estudios han demostrado las bondades del chocolate en multitud de aspectos, entre otros, el estado de ánimo. Tomar una pequeña cantidad de chocolate negro al día (40-50 gramos) reduce los niveles de hormonas de estrés. Sin dejar de lado la gran cantidad de antioxidantes que contiene siempre y cuando sea de excelente calidad.

Col morada: al igual que todas las frutas y verduras de color morado (arándanos, berenjenas, moras, rábanos, cerezas, etcétera) contiene anticianinas que protegen contra las enfermedades cardiovasculares y mejoran la claridad mental. Todas estas frutas y verduras han demostrado ser útiles en la lucha contra el estrés.

Limones: los limones contienen grandes cantidades de antioxidantes tan valiosos como la vitamina C, capaces de purificar y proteger a las células del hígado. Si lo que se busca es el remedio más natural existente contra el estrés, sin duda sería el zumo de limón. Tomándolo en ayunas ayudará contra el estrés, la fatiga y el cansancio crónico.

Té de manzanilla: un estudio de la Universidad de Pennsylvania demostró la eficacia de la manzanilla en un experimento con personas con trastorno de ansiedad generalizada. Tras ocho semanas de tratamiento, los pacientes tuvieron una caída significativa en los síntomas de ansiedad. También son recomendables hierbas como la valeriana o la flor de naranja.

Queso cottage: el queso cottage bajo en grasa está cargado de proteínas y calcio, además de ser bajo en grasa y azúcar. El calcio ayuda a fortalecer y relajar el sistema nervioso y puede ayudar a controlar el estrés. El ácido pantoténico, también contenido en el queso cottage, es una vitamina que ayuda a tu cuerpo a responder ante el estrés y que también asiste a las funciones cerebrales.

Vino tinto: una copa de vino tinto al día ayuda a prevenir la depresión, la ansiedad y el estrés. El vino mejora nuestra circulación sanguínea y reduce la presión arterial, entre otras cosas. El papel protector contra el estrés del alcohol, especialmente del vino tinto, blanco y en menor medida la cerveza, es un buen motivo para tomar de entre 2 y 7 copas de vino a la semana.

Nuez de la India: La nuez de la India es rica en magnesio (que se conoce como el mineral anti estrés), lo que ayuda a relajar el músculo liso de los vasos sanguíneos. Lo que provoca este efecto es que éstos aportan más oxígeno al cerebro a la vez que ayudan a prevenir los dolores de cabeza y las migrañas.