La iglesia y la dictadura


“A las religiones les cuesta ser independientes del poder”, Odon Vallet.
¿Qué papel tuvo la Iglesia durante la dictadura militar argentina?, ¿Qué sintió la sociedad con respecto a la función de las iglesias con los militares?

Sobre este tema se investigó y se escribió mucho. El historiador francés Odon Vallet, el pacifista argentino Adolfo Pérez Esquivel, y Horacio Verbitsky (periodista) son algunos de los autores que vamos a citar en el transcurso del informe.

Entre 1976 y 1983 centenares de religiosos fueron asesinados o desaparecidos. Durante la dictadura la máquina represiva eliminó a religiosos que habían desafiado la “ley del silencio” en la Rioja. Entre ellos encontramos dos curas franciscanos, Gabriel Longueville y Carlos de Murias. Dos semanas más tarde caía el obispo Enrique Angelelli.

Sin embargo, no podemos decir que la iglesia fue tan víctima como otros sectores de la sociedad. Familiares de desaparecidos señalan a curas por haber denunciado a opositores del régimen militar. Frente a la capilla de la ESMA se anuncia: “En este edificio funcionó la capilla de culto católico que durante la dictadura genocida estuvo a cargo de capellanes partícipes del terrorismo de Estado”.

El mismo represor y dictador Jorge Rafael Videla calificó de muy buenas a las relaciones de la junta militar con la iglesia.
Por otra parte, el pacifista argentino Adolfo Pérez Esquivel exonera al nuevo papa porque “no colaboró” para los militares, mientras que otros obispos fueron cómplices de la dictadura. “Hubieron pocos obispos que fueron compañeros de la lucha contra la dictadura, pero en la Argentina también hubieron muchos mártires: religiosos, curas, monjas y laicos”, sostiene. Pero también cabe citar casos como el del ex capellán Christian Von Wernich, quien fue condenado a cadena perpetua por ser cómplice de7 homicidios, 31 casos de tortura y 42 secuestros.

En el libro “El silencio”, del periodista Horacio Verbitsky, se evidencia el rol de la iglesia a través del actual papa en el secuestro de la gente y el funcionamiento de un campo de concentración en la propiedad eclesiástica. Jorge Bergoglio es una de las figuras principales de “El silencio”.

“Creo que Dios nunca me abandonó” dijo desde su celda el ex dictador Videla, y agregó: “La iglesia era “prudente” frente a “la guerra justa”.

Las conclusiones sobre la participación de la iglesia durante la dictadura corren por cuenta de cada uno.
Julia Galliano


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.