El equipo de Bauza venció a Vélez por 1 a 0 en el Nuevo Gasómetro, con el tanto de Matías Caruzzo sobre el final, en un partido áspero, con roces por demás y jugadas polémicas para todos los gustos. Con este triunfo, el equipo de Boedo se repuso de la eliminación de la Copa Libertadores y se subió a lo más alto del campeonato junto a Boca y River. El Fortín, al que no le cobraron un penal enorme, no levanta cabeza.

Tuvo que sufrir San Lorenzo ante Vélez para conseguir una victoria que necesitaba luego de la eliminación de la Libertadores. Sin lucir, pero mereciendo mucho más que el tibio conjunto de Liniers, que cuando estaba con un hombre de menos por la expulsión de Lucas Romero y abajo en el marcador se acordó del arco de enfrente, los de Bauza consiguieron tres puntos vitales desde lo anímico para seguir prendido en el campeonato.

Arrancó mejor el local, con iniciativa e intentando vulnerar a un juvenil Vélez, que claramente está en un torneo de transición de generaciones. Héctor Villalba lastimó por derecha desbordando en dos oportunidades y encontró en el arquero Alan Aguerre el único obstáculo para llegar al gol. San Lorenzo insistía con limitaciones y los de Liniers padecían su falta de generación de juego de tres cuartos en adelante. Mariano Pavone muy solo debió luchar con los dos centrales azulgranas y los volantes se perdieron en intenciones.

El partido se fue calentando de a poco y empezaron los cruces. Primero, Julio Buffarini se agarró Emiliano Amor y Hernán Pellerano en la primera etapa, y la segunda mitad tuvo más guapeadas que buen juego. El árbitro Pablo Lunati tuvo una noche floja y el partido se le fue de las manos. Acertó en la roja a Lucas Romero tras un patadón a Villalba previo al gol de cabeza de Matías Caruzzo (pincelada de Pablo Barrientos, que había entrado en el complemento, en la ejecución) y luego se equivocó feo en no cobrar un penal clarísimo de Sebastian Torrico a Pavone, cuando quedaba nada en el reloj.

Pitazo final, alegría para los de Bauza por volver a prenderse de la cima del campeonato junto a Boca y River; mientras que por el lado de los de Liniers, todos reunidos alrededor de Lunati reclamando el error que ya no tenía vuelta atrás.