En Liniers, el conjunto de Bauza jugó con el freno de mano puesto pensando en el Mundial de Clubes, aguantó los embates del Fortín y lo ganó sobre el final con los tantos de Villalba y Domínguez en contra. El Ciclón finalizó con una sonrisa un torneo con altos y bajos, al tanto que los de José Flores fueron el fiel reflejo de su irregularidad.

Vélez y San Lorenzo se despidieron el torneo en el José Amalfitani en un partido acorde a lo que produjeron ambos durante el semestre. El local fue el que insistió más pero le faltaron las armas para ajusticiar la pequeña supremacía en el marcador, mientras que los de Bauza, más precavidos en lo ofensivo, se quedaron con tres puntos que le sirven como aliciente para llegar al Mundial de Clubes de Marruecos- disputa el primer encuentro el 17/12- y redondear una campaña aceptable desde los números finales.

De arranque fue San Lorenzo quien impuso condiciones, jugando cerca de Sebastián Sosa y generando peligro bajo los tres palos mediante las apariciones de Martín Cauteruccio. De a poco, Vélez fue tomando las riendas, se hizo dueño de la pelota y fue arrinconando a la visita contra Torrico, aunque sin generar un claro dominio en cuanto a llegadas. Con Lucas Pratto como eje ofensivo (el futuro del delantero está fuera de la Argentina por necesidad económica del jugador y también de la institución, ávida de dólares), los de José Flores repitió la receta y se convirtió en predecible para la defensa azulgrana, que aguantó con mucha gente y tuvo a Walter Kannemann como su punto más alto.

En el complemento, la formula se repitió: Vélez insistió  utilizando a Pratto y casi le sale (mano a mano con Torrico, el ex Boca estrelló la pelota en el palo), al tiempo que San Lorenzo, refugiado, como retaceando esfuerzo en pugna de no arriesgar el físico pensando en el Mundial de Clubes, minimizó esfuerzos y se agazapó para la contra ideal. Bauza movió el banco mejor que Flores e incidió en el resultado. Héctor Villalba, que ingresó por Gonzalo Verón, se escapó a las espaldas de Emiliano Pappa y definió cruzado ante el achique de Sosa.

Vélez salió a buscar el empate sin ideas y padeció de su mala fortuna en el segundo tanto del Ciclón: Pablo Barrientos envió un centro corto para la llegada de un compañero, el pibe Amor (debutó en la primera de Liniers) rechazó defectuoso y la pelota rebotó en Sebastián Domínguez para mansamente pasar por la línea de cal y darle forma definitiva a la victoria de los de Bauza por 2-0.