El candidato socialista de la interna demócrata triunfó con una diferencia considerable en las elecciones del 26 de marzo. Aún así, está lejos de dar vuelta la contienda ante la candidata oficialista, que toma ventaja gracias a los superdelegados.

Bernie Sanders, el hombre de las fuerzas de izquierda en Estados Unidos, viene haciendo una muy buena campaña en las internas demócratas. Si bien no cuenta con el apoyo del ala oficialista del partido, logró un gran resultado el sábado, cuando se impuso en los tres estados donde compitió ante Clinton.

El triunfo más destacado lo obtuvo en el estado de Washington, donde cosechó 25 delegados, ante los 9 de su rival. En Hawai la diferencia fue de 17 a 8, mientras que en Alaska, donde se disputaban sólo 16 lugares en el partido demócrata, la victoria fue 13 a 3.

Viendo los números porcentuales, la diferencia del socialista es aún mayor. En Alaska, lo votó el 82% de los afiliados, mientras que en el estado de Washington lo hizo el 73% y en Hawaii el 71% de los demócratas que participaron.

Estas victorias parciales completan el buen resultado obtenido el martes 22, donde de los tres estados que participaron de las elecciones demócratas, dos fueron ganados por Sanders (Idaho y Utah), mientras que Hillary se quedó con el restante (Arizona) y por poca diferencia.

A pesar de esto, Hillary sigue triunfando con 1,712 delegados, mientras que Sanders trepa a 1,004. Si no fuera por los superdelegados, que son los miembros importantes del partido, la diferencia sería mucho menor. Es que Clinton, que recibe el apoyo oficial de los demócratas, tiene 469 y Sanders sólo 29. Si el partido Demócrata no tendría este sistema tan polémico, la diferencia rondaría los 250 delegados.

En cuanto a los republicanos, no hubo actividad el sábado, pero sí el martes. En Arizona, Donald Trump ganó los 58 delegados de Arizona, mientras que Ted Cruz se quedó con los 40 de Utah.

El calendario de las primarias establece que este próximo 5 de abril en Wisconsin continuarán las internas en ambos partidos, que servirá como preparación para el 19 de abril, donde la votación se realizará nada más ni nada menos que en Nueva York. El martes siguiente, 26 de abril, se votará en cinco estados, incluyendo Maryland y Pensilvania. El 7 de junio, será otro día crucial en las internas, cuando los estados de California y Nueva Jersey definan las elecciones.