En el “Coloso Marcelo Bielsa”, los de Liniers pecaron de amarretes y perdieron la gran chance de quedar como líderes junto a Boca, Rosario Central y Estudiantes. Los de Miguel Ángel Russo jamás incomodaron a Ustari y solo se dedicaron a aguantar los pobres embates de los rosarinos, que fueron levemente mejores. 

Sin goles no se puede ganar. Eso es tan claro en el fútbol que muchos técnicos lo olvidan. Tal es el caso de Miguel Ángel Russo. Su equipo tenía la posibilidad de ser uno de los punteros si ganaba en Rosario ante Newell’s, pero prefirió abocar a sus dirigidos a aferrase al punto desde el minuto cero. Diferente fue lo expuesto por los de Gallego, que con un conjunto que aún busca su identidad, fueron en busca de la victoria, con sus aciertos y errores.

Lo más destacable del encuentro fueron un par de polémicas en donde el árbitro Fernando Echenique falló. Primero se comió un claro penal de Casco a Pavone, luego un tremendo planchazo de Lucas Romero sobre el pibe Villalba y por último, ignoró que el juvenil Tripichio tocó la pelota con la mano dentro del área tras un enganche de Ignacio Scocco.

De fútbol nada, de polémica mucho, por eso el cero en los dos arcos fue más que justo. Newell’s con el empate sumó cuatro puntos en la tabal y Vélez se quedó con siete, a dos de los líderes.